Esta es la
historia de dos niños de 12 años llamados Alex y Robert. Estos
chicos eran de Mingala, América del Norte. Alex era hijo de Alice y
Tom. Eran una familia de un nivel social medio. Robert, por otra
parte era hijo de Dylan y Adele, su mascota era una gran perra
llamada Kira. También de nivel social medio ya que sus trabajos no
daban demasiado dinero. Ambos chicos estudiaban en la escuela que se
conocieron de pequeños, Hobsbawm.
Un 23 de Junio como
cualquier otro día, Robert después de comer caminó hacía la casa
de Alex. Al salir a la calle, Alex, le propuso a Robert ir a reciger
a Kira a su casa para sacarla de paseo. Emprendieron camino hacía la
casa de Robert. Al llegar allí, Robert puso una correa a su perra y
salieron de la casa. El paseo a Kira siempre tenía el mismo
recorrido pero esa tarde Alex tuvo ganas de cambiar de recorrido y el
otro niño aceptó. Al llegar a la otra a parte de la ciudad, Robert
soltó a Kira para que corriese por el campo.
De pronto Kira se metió
en un sitio que había a lo lejos. Cuando los dos niños se acercaron
se dieron cuenta de que aquel sitio no era normal, no era muy bueno y
sobre todo no era nuevo. En ese momento, se acordaron de las sabias
palabras de sus padres. Los padres de ambos les habían dicho que
jamás fueran a aquel sitio pero estos chicos no pensaron que ese
lugar fuera a ser malo así que decidieron entrar a buscar a Kira.
Nada más entrar pudieron observar que era una estación de trenes
abandonada. La estación era muy grande. Se componía de 6 grandes
columnas muy vistosas y muy pintadas también. La estación estaba
bastante vieja ya que, llevaba 10 años sin ningún tipo de uso. La
estación se componía, también, por dos plantas. Al mirar arriba,
los niños comprobaron que Kira se encontraba allí, en la segunda
planta. La perra había subido por una escalera que había a la
derecha de Alex.
Como no podía ser de
otro modo, Robert llamó a Kira. El animal bajó rápido por las
escaleras ya que había escuchado un ruido. Este ruido no lo
escucharon los niños porque ocurrió en la parte de arriba de la
estación abandonada. Al salir del sitio se escuchó un nuevo ruido
que, al parecer, era un gran golpe de una puerta contra su quicio.
Los niños no le dieron ni la menos importancia ya que pensaron que
fue a causa del aire así que partieron hacia sus casa.
Al día siguiente, a la
misma hora que el día interior, decidieron volver a ir. Al llegar
allí, al estar la estación en medio del campo, Robert soltó a Kira
que no decidió hacer otra cosa que ir a la estación a buscar la
pelota que le había lanzado Alex. Al llevar tanta fuerza la pelota
se metió en la estación. Kira fue como un tiro detrás de la pelota
pero ese día no hizo lo mismo que el anterior, ese día salió
disparada de allí. Claro está, ella había visto algo terrorífico
en el interior. Alex y Robert que eran dos niños valientes entraron
al interior de ese sitio. Ambos se asustaron al oír un fuerte grito
que salía de una puerta de un tren. De pronto esa puerta del vagón
se empezó a abrir muy lentamente.
¡AAAAAAAH! Cuidado
Robert, puede ser un fantasma...- Gritó Alex
Los dos chicos se
quedaron sin palabras al ver aquella escena. Kira subía lentamente
hacía el techo y parecía estar muerta en el aire. La estación
estaba poseída y los niños se dieron cuenta de este hecho. Al bajar
el animal, empezó a dar vueltas sobre sí misma, estaba poseída.
Alex y Robert corrieron todo lo que pudieron para salir de aquel
terrorífico sitio. Los niños volvieron a casa con Kira pero con
mucho miedo porque creían que ésta seguía poseída.
Al llegar a casa lo
primero que hicieron fue contar el hecho que habían vivido a sus
padres. Ellos muy preocupados llamaron al veterinario para mirar los
daños que había sufrido la perra. A la mañana siguiente, mientras
que los niños estaban en el colegio, los padres se reunieron y
fueron al ayuntamiento. Al contar el suceso al alcalde se preocupó
mucho. Éste llamó un especialista en fenómenos paranormales. Al
cabo de 1 mes, después de estudiar muy bien el especialista la
estación y afirmar la presencia de fantasmas en aquel sitio, el
alcalde después de otros 2 meses mandó derribar aquella estación
sin uso. Los niños no volvieron a pisar aquella parte de la ciudad
en mucho tiempo y volvieron a retomar la ruta que hacían
anteriormente.