domingo, 22 de diciembre de 2013

Estación Abandonada.





 Esta es la historia de dos niños de 12 años llamados Alex y Robert. Estos chicos eran de Mingala, América del Norte. Alex era hijo de Alice y Tom. Eran una familia de un nivel social medio. Robert, por otra parte era hijo de Dylan y Adele, su mascota era una gran perra llamada Kira. También de nivel social medio ya que sus trabajos no daban demasiado dinero. Ambos chicos estudiaban en la escuela que se conocieron de pequeños, Hobsbawm.
Un 23 de Junio como cualquier otro día, Robert después de comer caminó hacía la casa de Alex. Al salir a la calle, Alex, le propuso a Robert ir a reciger a Kira a su casa para sacarla de paseo. Emprendieron camino hacía la casa de Robert. Al llegar allí, Robert puso una correa a su perra y salieron de la casa. El paseo a Kira siempre tenía el mismo recorrido pero esa tarde Alex tuvo ganas de cambiar de recorrido y el otro niño aceptó. Al llegar a la otra a parte de la ciudad, Robert soltó a Kira para que corriese por el campo.
De pronto Kira se metió en un sitio que había a lo lejos. Cuando los dos niños se acercaron se dieron cuenta de que aquel sitio no era normal, no era muy bueno y sobre todo no era nuevo. En ese momento, se acordaron de las sabias palabras de sus padres. Los padres de ambos les habían dicho que jamás fueran a aquel sitio pero estos chicos no pensaron que ese lugar fuera a ser malo así que decidieron entrar a buscar a Kira. Nada más entrar pudieron observar que era una estación de trenes abandonada. La estación era muy grande. Se componía de 6 grandes columnas muy vistosas y muy pintadas también. La estación estaba bastante vieja ya que, llevaba 10 años sin ningún tipo de uso. La estación se componía, también, por dos plantas. Al mirar arriba, los niños comprobaron que Kira se encontraba allí, en la segunda planta. La perra había subido por una escalera que había a la derecha de Alex.
Como no podía ser de otro modo, Robert llamó a Kira. El animal bajó rápido por las escaleras ya que había escuchado un ruido. Este ruido no lo escucharon los niños porque ocurrió en la parte de arriba de la estación abandonada. Al salir del sitio se escuchó un nuevo ruido que, al parecer, era un gran golpe de una puerta contra su quicio. Los niños no le dieron ni la menos importancia ya que pensaron que fue a causa del aire así que partieron hacia sus casa.
Al día siguiente, a la misma hora que el día interior, decidieron volver a ir. Al llegar allí, al estar la estación en medio del campo, Robert soltó a Kira que no decidió hacer otra cosa que ir a la estación a buscar la pelota que le había lanzado Alex. Al llevar tanta fuerza la pelota se metió en la estación. Kira fue como un tiro detrás de la pelota pero ese día no hizo lo mismo que el anterior, ese día salió disparada de allí. Claro está, ella había visto algo terrorífico en el interior. Alex y Robert que eran dos niños valientes entraron al interior de ese sitio. Ambos se asustaron al oír un fuerte grito que salía de una puerta de un tren. De pronto esa puerta del vagón se empezó a abrir muy lentamente.
¡AAAAAAAH! Cuidado Robert, puede ser un fantasma...- Gritó Alex
Los dos chicos se quedaron sin palabras al ver aquella escena. Kira subía lentamente hacía el techo y parecía estar muerta en el aire. La estación estaba poseída y los niños se dieron cuenta de este hecho. Al bajar el animal, empezó a dar vueltas sobre sí misma, estaba poseída. Alex y Robert corrieron todo lo que pudieron para salir de aquel terrorífico sitio. Los niños volvieron a casa con Kira pero con mucho miedo porque creían que ésta seguía poseída.
Al llegar a casa lo primero que hicieron fue contar el hecho que habían vivido a sus padres. Ellos muy preocupados llamaron al veterinario para mirar los daños que había sufrido la perra. A la mañana siguiente, mientras que los niños estaban en el colegio, los padres se reunieron y fueron al ayuntamiento. Al contar el suceso al alcalde se preocupó mucho. Éste llamó un especialista en fenómenos paranormales. Al cabo de 1 mes, después de estudiar muy bien el especialista la estación y afirmar la presencia de fantasmas en aquel sitio, el alcalde después de otros 2 meses mandó derribar aquella estación sin uso. Los niños no volvieron a pisar aquella parte de la ciudad en mucho tiempo y volvieron a retomar la ruta que hacían anteriormente.